Lucía
Sabía que los chicos se reunían allí, había conseguido que su madre le diera permiso para ir, incluso le había dejado creer que estaría acompañada cuando en realidad estaría sola.
Después de oír todos los consejos que esta le dio conminán- dola a ser prudente, recitando una retahíla de cuidados que debía tener fuera del agua y, continuando con otra retahíla, no más corta, de los cuidados que debía tener dentro de esta.
Ella tendría cuidado, no quería que su madre se enfadara y le prohibiera volver otro día. De todas formas era miedosa, se preocupaba en exceso, en todo caso, le hubiera venido mejor a su carácter que alguien le recomendase divertirse, relajarse y disfrutar.
Se quitó el top de tirantes rosa y los pantaloncitos cortos de color blanco con unas zapatillas a topos rosa y blanco, que le pidió a su madre que se lo comprase, el año pasado, para la feria del pueblo. Le gustaba esa combinación de colores.
Se metió en el agua, estaba lo suficientemente fresca para hacerte sentir bien. Era difícil que el agua de este embalse lle- gara a niveles de frialdad más altos. Dio unas brazadas, estaba satisfecha de esto, nadie le había enseñado solo tuvo que propo- nérselo un día y la verdad que no le había costado demasiado. Era cuestión de voluntad.
Sabía que los chicos se reunían allí, había conseguido que su madre le diera permiso para ir, incluso le había dejado creer que estaría acompañada cuando en realidad estaría sola.
Después de oír todos los consejos que esta le dio conminán- dola a ser prudente, recitando una retahíla de cuidados que debía tener fuera del agua y, continuando con otra retahíla, no más corta, de los cuidados que debía tener dentro de esta.
Ella tendría cuidado, no quería que su madre se enfadara y le prohibiera volver otro día. De todas formas era miedosa, se preocupaba en exceso, en todo caso, le hubiera venido mejor a su carácter que alguien le recomendase divertirse, relajarse y disfrutar.
Se quitó el top de tirantes rosa y los pantaloncitos cortos de color blanco con unas zapatillas a topos rosa y blanco, que le pidió a su madre que se lo comprase, el año pasado, para la feria del pueblo. Le gustaba esa combinación de colores.
Se metió en el agua, estaba lo suficientemente fresca para hacerte sentir bien. Era difícil que el agua de este embalse lle- gara a niveles de frialdad más altos. Dio unas brazadas, estaba satisfecha de esto, nadie le había enseñado solo tuvo que propo- nérselo un día y la verdad que no le había costado demasiado. Era cuestión de voluntad.