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jueves, 23 de agosto de 2012

Lucia


                                                                                             Lucía

Sabía que los chicos se reunían allí, había conseguido que su madre le diera permiso para ir, incluso le había dejado creer que estaría acompañada cuando en realidad estaría sola.
Después de oír todos los consejos que esta le dio conminán- dola a ser prudente, recitando una retahíla de cuidados que debía tener fuera del agua y, continuando con otra retahíla, no más corta, de los cuidados que debía tener dentro de esta.
Ella tendría cuidado, no quería que su madre se enfadara y le prohibiera volver otro día. De todas formas era miedosa, se preocupaba en exceso, en todo caso, le hubiera venido mejor a su carácter que alguien le recomendase divertirse, relajarse y disfrutar.
Se quitó el top de tirantes rosa y los pantaloncitos cortos de color blanco con unas zapatillas a topos rosa y blanco, que le pidió a su madre que se lo comprase, el año pasado, para la feria del pueblo. Le gustaba esa combinación de colores.
Se metió en el agua, estaba lo suficientemente fresca para hacerte sentir bien. Era difícil que el agua de este embalse lle- gara a niveles de frialdad más altos. Dio unas brazadas, estaba satisfecha de esto, nadie le había enseñado solo tuvo que propo- nérselo un día y la verdad que no le había costado demasiado. Era cuestión de voluntad. 

"Asocial"


Mayo 1966
El lago en esta época del año empezaba a estar transitado por la chiquillería del pueblo, necesitada de menos requisitos en condiciones medioambientales. En meses como junio, que era el que transcurría, aún no hacia suficiente calor como para sentir necesidad de darse un remojón. Era suficiente que hubiera varios chicos o chicas reunidas y ganas de jugar.
El lago, que en realidad era un pantano, en esa época del año dejaba entrever un invierno escaso en lluvias y probablemente un verano con restricciones de agua. Aunque esto no significaba grandes problemas para la población, ya que debido a la cercanía al mar eran numerosas las viviendas que contaban con pozos que no presentaban ninguna dificultad para Señor Juan, el zahorí del pueblo, a la hora de encontrarlos.
El pantano situado en el centro de una gran planicie en la que desembocaba el agua que bajaba de las pequeñas sierras que rodeaban a este y que se encontraba en su recorrido con grandes y bellos alcornocales base principal de la economía de la zona.
La madera del alcornoque no es utilizada por su dificultad para trabajarla ya que se rompe con facilidad, sin embargo como leña es muy apreciada pues su combustión es lenta y además calorífica. Como consecuencia el carbón resultante es de muy buena calidad.